La dieta cetogénica, una manera efectiva de adelgazar

Dieta cetogénica

En la búsqueda de alternativas para bajar de peso, la dieta cetogénica se presenta como una alternativa para las personas que desean adelgazar sin pasar periodos de hambre. Con este método alimenticio, como con cualquier otro, es importante conocer el impacto que va a tener en nuestro cuerpo, cómo funciona y cuáles son las acciones que nos llevarán a la meta.

El objetivo es re-educar el cuerpo para que aprenda a quemar calorías por medio de una mayor ingesta de grasas y proteínas, reduciendo la ingesta de carbohidratos, lo que brinda resultados más rápidos y duraderos manteniendo la salud del cuerpo, convirtiéndose así en una buena opción para deportistas o personas con un alto grado de sobrepeso.

Por otra parte, se ha utilizado para el tratamiento de la epilepsia y la diabetes, ya que es la manera más eficaz de quemar grasa sin sufrir efecto rebote. Según Archivos latinoamericanos de Nutrición la dieta cetogénica o dieta keto, ha cobrado popularidad principalmente por su efectividad pero también por  las ventajas metabólicas que ofrece como:

Reducción en el apetito debido a que hay mayor saciedad por el continuo consumo de alimentos como los aportes de proteína.

Eficacia de la activación del metabolismo, proceso derivado de una activación de la termogénesis, encargada de la quema de calorías.

  • Disminuye la grasa visceral, por ende, el contorno abdominal.
  • Capacidad de preservar la masa muscular por el adecuado aporte de proteínas.
  • Favorecimiento en la pérdida de grasa incluso en presencia de una mayor cantidad de calorías.
  • Prevención y disminución de enfermedades metabólicas de origen cardiovascular y neurológico.

Cómo funciona
La acción básica de la dieta cetogénica es la reducción drástica de carbohidratos en la alimentación, las cuales reducen su participación en las calorías diarias, esto se compensa con un gran aumento en el consumo de grasas.

Normalmente cuando una dieta tiene un predominio de carbohidratos, el cuerpo utiliza estos nutrientes como fuente principal de energía en lugar de las grasas, por eso aumenta la reserva en el cuerpo y se forman los llamados gordos. En este caso la quema de grasas se activa de dos maneras, en periodos de ayuno y con la reducción del consumo de carbohidratos, en este punto es cuando se genera la llamada “cetosis”, de ahí el nombre de la dieta. Al ser utilizada la grasa sana, la producción de triglicéridos disminuye al igual que la glucosa, por lo que también favorece para el control de la diabetes.

Otro de los factores que influye en el éxito de la dieta cetogénica es la frecuencia con la que se debe comer (cada 3 horas), la ingesta debe ser en cantidades adecuadas de alimentos ricos en grasas esenciales y proteína, para que el azúcar no baje mucho y no se hagan los famosos “atracos” por el hambre, esto asegura que la masa corporal magra, lo que conocemos como el músculo, se mantenga intacto y  no se desgaste. Entre más masa magra se tiene, más rápido será el metabolismo.

En cuanto a los vegetales y a las frutas el consumo debe ser normal, sin aumentar la cantidad, así que se deben ingerir de 3 a 4 unidades de frutas por día, y se debe acompañar el almuerzo y la cena con legumbres y vegetales.

Teniendo en cuenta las recomendaciones anteriores la distribución de porcentajes en calorías sería la siguiente:

-65% – 75% de grasa.

-20% de proteína

-5% –15% de carbohidratos.

Para lograr una adecuada dieta cetogénica es importante recordar la distribución de los alimentos y en consecuencia, qué tipo de comidas se pueden consumir y cuáles no:

Las comidas permitidas son:

  • Huevos de campo, aceite de oliva virgen, aceite de coco.
  • Frutos secos, nueces, chía, almendras.
  • Aguacate, limón, pera, fresas, cerezas, durazno, manzana verde, arándanos, moras, frambuesas, kiwi.
  • Pollo, conejo, cuy, cordero, carne roja magra.
  • Atún, salmón, sardinas, trucha, pargo, camarones, cangrejo, langosta, lenguado.
  • Apio, zanahoria, ajo, espinacas, calabacín, coliflor, tomate, lechuga, brócolí, col, pepino.
  • Grandes cantidades de agua.

Las comidas prohibidas son:

  • Arroz, pasta, papa.
  • Frijoles, soya, garbanzos, guisantes.
  • Maíz, harina de trigo, avena, leche, yogurt.
  • Pan, tostadas
  • Tortas, dulces, galletas, chocolate.
  • Azúcar o endulzantes.
  • Pizza, lasaña, hamburguesas.
  • Cerveza, gaseosas.

Por último, este tipo de dieta es preferible realizarla con el acompañamiento de un experto ya que puede tener contraindicaciones. Además, para mejores resultados, debe complementarse con una rutina de ejercicio.

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